Sabemos que emoción y razón están estrechamente ligados, de hecho, sabemos que sin un clima emocionalmente positivo los procesos de aprendizaje de orden superior se hacen totalmente inviables; por tanto, fomentar un clima emocional adecuado en los entornos de aprendizaje es vital.  La primera piedra de este edificio pasa por nosotros los adultos , ya sea en el aula ó en casa, la manera cómo hablamos a nuestros niños marca su percepción de sí mismos.

Hoy dentro del marco del curso Educación Emocional en el Aula os compartimos 13 frases que deberíamos evitar (y que no siempre evitamos) y os damos algunas alternativas a su uso.

1. ” Tienes potencial pero no lo usas”

Con frecuencia los estudiantes se sienten insultados cuando escuchan esto, y mientras algunos aceptan como un reto, la mayor parte de ellos  pierde. Es sin nigun lugar a dudas  una acusación en toda regla. En su lugar, decir de una manera cariñosa, “¿Cómo puedo ayudarte a alcanzar su máximo potencial?”

2. “Estoy decepcionado contigo”

Por supuesto que de vez en cuando estamos decepcionados por las cosas que hacen nuestros estudiantes. El problema con esta frase es que mira al pasado. Un enfoque más útil mira hacia el futuro. La alternativa podría ser más como, “¿Qué te parece que puedes hacer para tomar una decisión más útil la próxima vez que te encuentres  en una situación similar?”

3. ” Lo siento, si hago esto por ti, tendré que hacerlo por todo el mundo” 

En el libro Disciplina con dignidad , Al Mendler hace una acertada reflexión. No se puede tratar a todos por igual y ser justo. Cada estudiante necesita  atenciones distintas porque cada estudiante es diferente. Además, nadie quiere pensar en sí mismo como uno de una manada. Es mejor decir: “No estoy seguro de si puedo hacer eso, pero voy a hacer todo lo que pueda para ayudarte de una manera u otra”.

4. “Me gusta la forma Carlos está sentado.”

Se trata de una manipulación para conseguir la clase de sentarse. Al decir esto enseña a los niños que la manipulación funciona. Es mejor ser directo y decir la verdad al decir, “Clase, por favor, sentaros bien.” 

5. “Nunca llegarás a nada”.

Esto  es un insulto. Cuando era joven, me dijeron que nunca iba a ser maestra. ¿Cuántos de ustedes han oído? No es motivante, ni repetuso ni constructivo evitar de todas las formas. 

6. “¿Quién te crees que eres?”

¿Es lo que realmente necesitan saber? ¿quién se creen que son?  Esto comunica pura arrogancia y está pidiendo una lucha de poder.

7. “¿Es que nunca dejaréis de hablar?”

Esta es una forma insidiosa de pedir al estudiante que deje de hablar. Nunca comenzar con una pregunta como: “¿Es que nunca _______?” Puede rellenar cualquier comportamiento o actitud: “escuchar”, “hacer su tarea”, “tratar”, “se preocupan por su trabajo”. Evitar el sarcasmo y decir directamente lo que está sintiendo.

8. “Ahora estoy ocupado.”

No descarte un estudiante esta forma abrupta si lo necesitan de alguna manera. Muestre su preocupación diciendo, “Estoy muy ocupado ahora, pero seguro que lo que quieres contarme es   importante para mí. A no ser que se trate de una emergencia, ¿te parece si buscamos un momento para hablar con calma?”

9. “Castigaré a toda la clase _______ a menos que alguien admita que _______.”

El castigo colectivo no es la adecuado. Hay muchas razones por las que debemos evitar el castigo colectivo, pero la más importante es que si queremos que los alumnos aprenden a tomar la responsabilidad de su comportamiento, que necesitan resultados un tanto predecibles para sus decisiones, es decir,  cuando son castigados por algo que no hicieron, ellos ven el mundo como un lugar donde las consecuencias impredecibles nada tienen que ver con las elecciones. Esto no es lo que queremos que los niños aprendan.

10. “¿Qué te pasa?”

Esta pregunta implica un defecto . Todos somos imperfectos, así que la pregunta, realmente está diseñado como un insulto. ¿ Un mejor enfoque es decir algo como: “Veo que tienes un problema. Vamos a trabajar juntos para encontrar una solución.”

Si un maestro pierde los estribos o se frustra y se dice que una de estas cosas una vez o dos veces durante el año, es comprensible. Para la mayoría de los estudiantes, un accidente raro no hace ninguna diferencia con un maestro que respetan y les gusta. Pero si no se ha establecido la confianza, los estudiantes son menos tolerantes cuando se sienten insultados o agraviado. Por otro lado, podemos decir algo agradable o neutral que pueda ser escuchado por un estudiante como un insulto. Estos casos son difíciles de evitar. Lo que sí podemos evitar es diciendo cosas que sabemos de antemano son hirientes.

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