Hoy queremos compartir un post sobre la motivación por leer (motivados por leer), desde el punto de vista científico, es decir, qué nos dice la investigación científica acerca de la motivación. Si podemos entender cuáles son los factores que motivan al niño a la lectura probablemente seremos capaces de trabajarlos ó controlarlos para conseguir la tan ansiada motivación.

No descubirmos nada si afirmamos que las distintas investigaciones confirman que la motivación del estudiante es un factor clave en la lectura exitosa. Sin embargo, con el fin de apoyar eficazmente la motivación  por la lectura , es útil tener en cuenta la que nos dice la investigación sobre la los factores que la motivan.

Los investigadores han identificado una serie de factores importantes en relación a la motivación de lectora, veamos de manera resumida cuáles son:

  1. El autoconcepto  y el valor que le dan a la lectura son fundamentales para su éxito (Gambrell, Palmer, mimos, y Mazzoni, 1996). Es muy importante para la motivación el autoconcepto que el niño se haya hecho acerca de su papel como lector. Si el niño se ve a sí mismo como lector, la motivación por leer será alta. El autoconcepto tiene que ver con experiencias tempranas con la lectura, con el valor que tenga en su escala la lectura y  con su desempeño lector.
  2. Selección de lecturas.   Digno y McKool (1996) encontraron que permitir a los niños  tomar decisiones acerca de su material de lectura aumenta la probabilidad de que participen de manera más activa lectura. Además, Guthrie y Wigfield (2000) sugieren que la provisión de opciones genuinas de estudiantes aumenta el esfuerzo y el compromiso con la lectura.
  3. La lectura en voz alta y la posterior discusión son formas efectivas para involucrar y motivar a los niños.  Según McGee y Richgels (2003), los profesor de leen en voz alta promueven  la comprensión e interpretación de textos en un nivel más profundo; permitiendo a los niños tomar un papel activo en la comprensión de texto. Y, según Gambrell (1996), nos habla de las discusiones en grupos pequeños, que invitan a los niños en el aprendizaje activo (lectura dialógica) . Cuando los estudiantes se involucran en discusiones en grupos pequeños, tienen más oportunidades de hablar, interactuar e intercambiar puntos de vista que se concedan en otras estructuras .
  4. Diversidad de materiales. Si como hemos dicho antes es factor de motivación que los niños escojan libremente los materiales que quieren leer, es importante, que tengan a su alcance una diversidad de materiales: libros, álbum ilustrado, revistas, periódicos, libros informativos etc. Así como una enorme variedad de temáticas que consigan captar su interés.Algunos estudios consultados acerca de la perferencia de materiales:  Pappas (1993) encontró que los niños de jardín de infancia mostraron una preferencia por el texto informativo y Mohr (2006) observaron que libros de no ficción eran la abrumadora elección de los estudiantes de primer grado. Además, Marinak y Gambrell (2007) encontraron que los niños de tercer grado y las niñas valoran la lectura de periódicos y revistas, así como libros.
  5. Recompensa. Aunque el uso de recompensas continúa siendo objeto de debate, un estudio reciente indica que las recompensas cuidadosamente seleccionados pueden apoyar  la motivación por la lectura . Marinak y Gambrell (2008) encontraron el apoyo a la hipótesis de la recompensa de proximidad (Gambrell, 1996). En concreto, los estudiantes que recibieron un libro (recompensa próxima) estaban más motivados para participar en la posterior lectura de los estudiantes que recibieron una ficha (menos recompensa próxima).

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