Una sociedad que mide a la gente por su rendimiento,  crea padres ansiosos, con miedo al fracaso, que pueden sentirse culpables si sus hijos no funcionan de forma satisfactoria. 

Algunos responsables educativos de Reino Unido y Estados Unidos han alertado recientemente de la creciente presión para que los niños entren en las escuelas infantiles de élite y obtengan buenos resultados en ellas. Con la crisis, aseguran algunos expertos, la competitividad en la educación se ha exacerbado.

Una presión excesiva puede tener efectos negativos sobre ellos.

Este material forma parte del  curso Educación Emocional a través de los cuento

1. Evita que se vean afectados emocionalmente

Según diversos especialistas en pedagogía, tus hijos pueden tener más problemas de autoestima y confianza en sí mismos si sienten que la presión paterna sobre ellos es demasiado pesada. Se pueden convertir en niños tristes y retraídos, lo que puede conducirles a ser posteriormente adultos insatisfechos.

Además, una excesiva presión puede hacerles cuestionarse su propia inteligencia y habilidades, lo que les creará dificultades para aprender y crecer. 

2. Ayúdar a que no se agoten físicamente

El bienestar emocional de tus hijos no es lo único que puede verse afectado por una presión excesiva por tu parte. Es probable también que muestren síntomas de agotamiento físico.

3. Establece objetivos de aprendizaje, no de rendimiento

Es natural que quieras que tus hijos rindan bien en los deportes, en la escuela y en la vida, pero si sienten demasiada presión para hacerlo siempre a la perfección, sufrirán. Para evitarlo, te será de utilidad establecer objetivos de aprendizaje más que de rendimiento.

Además os recomendamos algunos cuentos para reflexionar conjuntamente con los niños acerca de la competitividad y el fracaso (también os recomendamos este post en el que hablamos de tolerancia a la frustración y este otro)

1. Mapache quiere ser primero. Susana Isern

Mapache quiere ser el primero en todo, y casi siempre lo consigue.  Pero un día llega Zorro al bosque…Una divertida aventura para enseñarnos que “ser el primero” no es lo más importante. El exceso de competitividad puede ser negativo y traer sufrimiento a los niños.

mapache

2. No soy perfecta. Jimmy Liao

Hola a todo el mundo, me llamo Perfecta Nueno. Ese es el nombre que me pusieron mamá y papá. Dicen que cuando yo era niña, tanto de cara como de espalda, despierta o dormida, riendo o llorando, les parecía perfecta.Pero a medida que fui creciendo, la cosa cambió…Las exigencias de mis padres y de mi escuela fueron en aumento. Estoy tan cansada que tengo ganas de gritar:”!No soy una niña perfecta!”Quiero que sepáis que en el mundo hay muy pocas personas que se sientan tan imperfectas como yo. Por eso le he echado valor y he saltado a escena para expresar mi opinión al respecto. A todos los niños y mayores que hayáis abandonado la búsqueda de la perfección, os invito a escucharme.

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3. La niña que cometía errores. Mark Pett

Beatriz Nuncafalla es una niña de nueve años que nunca -¡ni una sola vez!- ha cometido un error. Nunca olvida sus debe res de matemáticas, nunca lleva calcetines desaparejados y siempre es la ganadora del espectáculo anual de talentos que hacen en el colegio. De hecho, Beatriz tiene el récord de perfección en su ciudad, donde la conocen como”la niña que nunca cometía errores”. La vida de Beatriz discurre con tranquilidad hasta que pasa lo impensable: comete su primer error. ¡Y delante de todo el mundo!”.

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4. ¡Mira lo que tengo!. Anthony Browne

Mira lo que tengo no habla de la envidia sino del deseo de despertar la envidia en el otro. A modo de cuento tradicional modernizado, el héroe y el villano, protagonistas de esta historia, se enfrentan de forma dialéctica en medio de una sin fin de otras historias, donde alguno de los dos (¿quién sabe quién?) saldrá victorioso. Mira lo que tengo es un claro ejemplo de buen hacer: una cuidada conjunción texto imagen, una narración rica en su historia, multireferencial, con distintos niveles lectores y sumamente recomendable para todos los públicos.

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5. Soy el mejor. Lucy Cousins

Perrito quiere mucho a sus amigos. Piensa que son fantásticos. Pero también piensa que él es el mejor de todos y no para de recordárselo. Ya es hora de que sus amigos le den una buena lección y le enseñen que hay muchas cosas que hacen mejor que él.

soyelmejor

7. Cuando la competición llega demasiado lejos. Jennifer D. Moore-Maillanos

Juan pasará todo el verano nadando, pescando y, lo mejor de todo, divirtiéndose con sus amigos Enrique, Martín, Ana y Sonia. Cuando se juntan los tres chicos suelen jugar a lo que más les gusta: a desafiarse. Se trata de un juego de retos y competición que convierte al perdedor en un gallina. Aunque el juego siempre empieza siendo inofensivo, e incluso un tanto absurdo, pronto se convierte en una diversión peligrosa y competitiva.

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Si os ha gustado este contenido os recomendamos el curso Educación Emocional a través de los cuentos 

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