Hemos hablado en varias ocasiones que nuestro sistema neurológico no está genéticamente preparado para la lectura y por tanto aprender a leer es un proceso compleja que modifica la forma de nuestro cerebro. Hoy hablamos de el modelo de adquisición de la lectura de la psicóloga británica Uta Frith (Frith,85).  El modelo presenta tres etapas de aprendizaje veamos cuáles son.

Este material forma parte del curso online Aprender a leer. El Cerebro Lector. 

1. Etapa 1. “Etapa Pictórica” ó “Logográfica”

De acuerdo con Frith esta etapa ocurre hacia los 5- 6 años  y el niño todavía no ha comprendido la lógica de la escritura. El sistema visual intenta reconocer palabras como si fueran objetos (es decir, aún no ha tenido lugar el reciclaje neuronal de la caja de las letras) ; para ello utiliza todos los elementos disponibles: rasgo, color, orientación de las letras, tamaño de la fuente, curvatura etc.  El niño reconoce típicamente su nombre y tal vez algunas otras palabras que le llaman la atención ( nombre de los compañeros etc. ) y su ” vocabulario visual” varía  significativamente entre unos niños y otros.

El reconocimiento de palabras enteras como imágenes sólo es una forma artificial de lectura; los frecuentes errores demuestran que el niño NO decodifica la estructura interna de las palabras sino que explota unas pocas claves superficiales, por ello confunde con facilidad palabras, ni logra reconocer palabras escritas en otra tipografía (mayúsculas/minúsculas, letra de imprenta vs. letra de palo etc.).

2. Etapa 2. Fonológica 

Para pasar a la siguiente etapa el niño debe aprender a segmentar las palabras en letras que las componen y vincular este conocimiento a los sonidos del habla (fonemas). En esta etapa dejan de procesar la palabra como un todo y aprenden a prestar atención a la estructura de la palabra, a las unidades que forman esta palabra: la conciencia fonológica.

Une los grafemas a los sonidos del habla y practica su ensamble para formar palabras, en este momento pues, puede incluso decodificar palabras que no conoce. Para pasar a esta segunda fase una verdadera revolución cerebral tendrá que ocurrir, una parte de nuestros sistema visual se recicla para convertirnos en expertos en notar los distintos grafemas de las palabras ( se activa ahora sí la caja de las letras).

Los estudios que realizó el psicólogo José Morais han demostrado que el conocimiento de la conciencia fonológica NO es automático y que requiere una enseñanza explícita también del código alfabético; por tanto para poder entrar de lleno en la etapa fonológica hay que hacer un trabajo explícito en materia de conciencia fonológica.

Existen muchos datos que indican que los niños en educación infantil/preescolar que son más diestros en los juegos fonológicos (rimas, sílabas etc.) aprender a leer con mayor rapidez ( Rayner y Pollatsek, 89; Rayner y otros, 2001) ; es más la práctica en materia fonológica con pre-lectores mejora el desempeño de los futuros lectores.  Podemos pues concluir que la conciencia fonológica es un pre-requisito para la adquisición de la lectura, en otras palabras el descubrimiento de los fonemas precede al de los grafemas. 

3. Etapa 3. Ortográfica. 

Cuando un niño logra determinado nivel de pericia en la decodificación (automatización del proceso ) entonces inicia la tercera etapa. Lo que ocurre es que poco a poco va formándose un vasto léxico de unidades visuales, que incluye gran cantidad de información, sobre su frecuencia de uso y también sobre sus vecinos (es decir palabras con las que comparte gran cantidad de fonemas por ejemplo “vano” con “vino” ó “mano” ) y se empieza a activar la segunda ruta de lectura que es la ruta directa ó léxica; la que nos permite decodificar la palabra directamente sin pasar a decodificar fonema a fonema.

Para determinar si el niño está ya en esta etapa, tenemos una pista clarísima, el tiempo de lectura ya no se determina por la longitud de las palabras ó por la complejidad de los fonemas sino que está cada vez más influido por: la frecuencia con la que se encuentran las palabras (dicho de otra manera, aquellas palabras que encontramos con mayor frecuencia las leeremos más rápido, aunque tengan muchos fonemas , porque estaremos usando la ruta directa de lectura).

En esta etapa la lectura se vuelve más fluida y se activan las dos rutas de la lectura (la fonológica y la léxica) .

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