Ayer hablábamos de cómo gestionar los conflictos, las rabietas usando las técnicas de disciplina positiva os decía que deberíamos trabajar en dos pasos:

  1. Aprender a Calmarnos. Os proponíamos la técnica del Tiempo Fuera en Positivo .
  2. Enfocarnos en soluciones. Es decir en vez de enfocarnos en la conducta os proponemos enfocaros en la resolución del conflicto.

Para ello os proponemos antes de abordar el enfoque en soluciones vamos a abordar las Preguntas de Curiosidad.

Habitualmente los adultos decimos qué ha pasado o no pasado, por qué, que consecuencia ha tenido, qué deben hacer… no dejamos que el cerebro del niño funcione, que piense, que experimente y saque conclusiones. La clave para mejorar este aspecto y dar la oportunidad a los niños de descubrir y practicar sus habilidades y capacidades está el PREGUNTAR en lugar de DECIR.

Las preguntas de curiosidad son ideales para dar seguimiento a un tiempo fuera positivo y enfocarse en soluciones. Una vez ha pasado el enfado, mediante las preguntas podemos indagar en lo que ha pasado, cual ha sido el motivo, qué ha pasado después y qué podemos hacer la próxima vez que ocurra lo mismo.

Con ellas, ayudamos a que los niños exploren las consecuencias de sus acciones y elecciones, siendo esto mucho más efectivo que imponer consecuencias.

¿Cómo lo hacemos ? Principios para su uso:

1. No siga ningún guión, espontaneidad. Las respuestas del niño irán guiando las preguntas.

2. No use la pregunta ¿por qué? (con ella parece que acusamos; la podemos sustituir por ¿qué ha pasado para que…? ¿Qué ha hecho tu hermano para…?

3. No haga preguntas si ambos o uno de los dos está molesto. Espere el tiempo necesario.

4. Haga las preguntas desde el corazón, adéntrese en el mundo del niño. Es maravilloso ver cómo, desde muy pequeños, funciona su cerebro y responden a nuestras preguntas. No vaya predispuesto a escuchar lo que quiere oír, se sorprenderá.

5. Muestre empatía y aceptación. Esto es principal para conectar con nuestros hijos, para que se sientan tenidos en cuenta y no rechacen hablar o se sientan juzgados.

Ejemplos. Preguntas abiertas típicas:

– ¿Cómo te sientes con lo que ha sucedido?

– ¿Qué crees que lo ha provocado?

– ¿Qué has aprendido de esto?

– ¿Cómo puedes usar en el futuro lo que aprendiste?

– ¿Qué ideas tienes para solucionarlo?

– ¿Qué ha pasado para que te enfades tanto?

– ¿Qué puedes hacer la próxima vez que pase?

– ¿Cómo podrías ayudar a tu hermano?

– ¿Cómo podría ayudarte yo?

– ¿Qué necesitas hacer para sentirte mejor?

Todo este material forma parte del curso de Disciplina Positiva

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