El post de hoy busca aportar un poco de luz sobre la práctica cotidiana de la enseñanza de la lectura, ¿cómo podemos aplicar el conocimiento neurológico en la enseñanza de la lectura?

Este material forma parte del curso online Aprender a leer 

1. ¿Qué nos dice la neurociencia? 

Hemos hablado en varias ocasiones sobre el circuito neurológico de la lectura , hemos visto que la adquisición de la lectura conlleva importantes cambios cerebrales; también hemos visto que la lectura es una actividad cerebral compleja (aunque a los lectores expertos no nos lo parezca) que implica muchas áreas cerebrales distintas.

Vimos también en cuando hablábamos de los tres pasos de la lectura  que para adquirir la lectura pasamos por distintas fases en primer término descubrimos los fonemas, luego proyectamos las letras en los sonidos y más tarde cuando tenemos el proceso automatizado pasamos usar la ruta léxica ó de significación.

La impresión personal es que la neurociencia está aún lejos de poder dar con LA CLAVE de cómo enseñar a los niños a leer, pero esto no implica que sí podamos entender que es lo que NO funciona y qué áreas sí se han demostrado efectivas en cuanto a la adquisición de la lectura.

Así definir lo que la lectura no es podría resultar un buen punto de partida. Como lectores expertos ya no tenemos mucha prespectiva sobre la complejidad del proceso lector y tendemos a creer que con una mirada sobre una palabra nos permitirá su identificación global e inmediata en un solo paso; nada más alejado de la realidad; el cerebro NO va directamente de las imágenes a la significación; sino que para que ello ocurra una serie de operaciones mentales tienen lugar, a saber, nuestro cerebro separa las partes de la cadena (palabra) , luego las recompone en una jerarquía de letras, bigramas, sílabas y morfemas. 

Con esta definición en mente el objetivo de la enseñanza se vuelve más claro: la enseñanza debe apuntar en establecer una jerarquía  neuronal eficiente, de modo que el niño pueda reconocer las letras y los grafemas y transformarlos fácilmente en sonidos del habla. Los demás aspectos esenciales de la lectura como la riqueza de vocabulario, los matices del significado, la conciencia narrativa etc. dependen de este primer y crucial paso que es la decoficación fonológica de la palabra. Sin la decodificación fonológica de la palabra las oportunidades de consolidar el hecho lector se reducen significativamente .

La conversión de grafemas en fonemas transforma radicalmente el cerebro del niño y la forma en que procesa los sonidos del habla y este proceso a través del cual las palabras escritas se transforman en cadenas de fonemas debe enseñarse explícitamente . 

2.  Entonces… ¿Qué ocurre con los métodos globales? 

Tal como acabamos de ver la psicología cognitiva refuta directamente cualquier metodología global, veamos por qué.

En este tipo de métodos se enseña a los niños a reconocer asociaciones directas de palabras escrita ó incluso frases completas ; la técnica involucra la inmersión del niño en la lectura y se espera que adquiera una lengua natural de manera espontánea. Los defensores de este enfoque niegan explícitamente la necesidad de enseñar la correspondencia sistemática entre grafemas y fonemas; aseguran que este conocimiento aparecerá por sí solo como resultado de la exposición a las correspondencias de palabras y sus significados. Este movimiento se oponía con fuerza al método fónico porque consideraba que este entrenamiento no permitía comprender los textos que es el objetivo primordial de la lectura.

En Estados Unidos la “guerra” de la lectura llegó a su punto culminante en el año 87 , cuando el estado de California como parte de su nuevo currículo educativo aprobó metodologías que favorecían el enfoque global, en pocos años (93-94) se demostró que el desempeño lector de los niños había caído de manera drástica situándose muy por debajo de la media nacional .

El método global NO apoya de ninguna manera el circuito neurológico de la lectura y no apoya a los primeros lectores, actividades como unir una palabra con su representación gráfica, reconocer el contorno de una palabra ó que el niño reconozca de un vistazo su nombre, entre otras son actividades aún influenciadas por una filosofía que se ha demostrado ineficaz. 
guialeer

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