Hoy os traemos técnicas y estrategias que podéis enseñar a los niños para gestionar las emociones fuertes como la rabia, el enfado, la ansiedad, el miedo…

Os proponemos que trabajéis en tres pasos :

  • ¿Por qué necesito calmarme? Los niños tienen que entender qué ocurre en su interior cuando están en una emoción fuerte y tienen que ver la necesidad de aprender a calmarse, sino cualquier técnica ó estrategia que les deis no van a aplicarla. En el primer paso os compartimos estrategias y materiales para entender la necesidad de calmarnos.
  • ¿Cómo puedo calmarme? Os proponemos un trabajo con la respiración para volver a un estado de calma.
  • Sigo en la emoción. Aprendo a gestionarla. una vez me he calmado, es el momento de trabajar esta emoción.

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1. ¿Por qué necesito aprender a calmarme?

Lo primero que deberíamos transmitir a los niños es explicarles qué ocurre en nuestro cerebro cuando estamos en una emoción fuerte, en este breve video te lo contamos 

Materiales que puedes usar para explicar el funcionamiento cerebral a los niños , el cerebro en la palma de tu mano es una técnica de disciplina positiva muy interesante para explicar qué ocurre en el cerebro cuando me enfado, en este video explican la técnica.

Además en este primer punto te recomiendo leer cuentos juntos para reflexionar sobre la necesidad de calmarse , el tipo de cuentos que te voy a proponer exponen a los niños a una situación de no-control delante de una emoción fuerte para poder reflexionar sobre las consecuencias. Muy importante este primer punto de reflexión hay que hacerlo en una situación de calma, nunca cuando estamos en la emoción. 

Cuentos Recomendados. 

De los 0- 3 años

  • Cuando estoy enfadado de Tracey Moroney.  Con este libro experimentaremos cómo se siente nuestro amigo el conejo cuando se encuentra enfadado.
  • Filipo y Leo.  Adolfo Serra del Corral. Filipo y Leo son muy distintos, pero eso no impide que sean los mejores amigos. Juntos se divertirán, aprenderán a manejar sus emociones y a disfrutar de la compañía de los vecinos del bosque y de la naturaleza que los rodea. Filipo y Leo se han enfadado, así que cada uno sigue un camino diferente. Sin embargo, el hallazgo de algo inesperado y el deseo de compartirlo hará que corran a buscarse el uno al otro.
  • Vaya Rabieta. Mirelle d’Allance. Roberto no ha tenido un buen día y está de mal humor. Su papá le ha castigado en su habitación. Entonces Roberto siente una Cosa terrible que le sale de dentro y empieza a romperlo todo. ¡Si no la para a tiempo…!

De los 3 – 6 años. 

  • ¿No hay nadie enfadado? Toon Telleger Doce cuentos sobre enfados protagonizados por animales. Un damán que pretende que el sol no se vaya cada día; un elefante que se reprocha a sí mismo su empeño en trepar a los árboles; una lombriz y un escarabajo que compiten por demostrar quién está más enfadado; un cerdo hormiguero que debe permanecer boca abajo para conservar su buen humor; un bogavante que trata de vender enfados a un ingenuo ratón, etc.
  • Emma Enfadosauria. Brian Mosses. Emma Enfadosauria se enfada por todo: si no puede ver lo que quiere en la tele, si no gana a los juegos, si sus hermanos reciben algún regalo… A veces, incluso, ruge, patalea o golpea alguna puerta. ¿Cómo conseguirá Emma calmarse? Una forma divertida y desenfadada de analizar distintos sentimientos y actitudes que los niños y las niñas deben aprender a superar.
  • Mi volcán. Laura Aguilera. El protagonista de nuestra historia nos explicará situaciones en las que la ira le domina y se manifiesta a través de enfados y rabietas. Según vayamos pasando páginas, nos enseñará también como ha aprendido a gestionar esa ira, utilizando para ello la técnica del volcán.

De los 6- 9 años

  • Los tentáculos de blef. Rabia. Eva Clemente. En el cuento “Los tentáculos de Blef – Rabia”, a partir de una situación que os resultará muy familiar como puede ser una pataleta por querer una determinada prenda de vestir, la historia nos ofrece una divertida manera de identificar y posteriormente canalizar dicha emoción. Además, en la guía para padres y educadores que acompaña al cuento se ofrecen varias pautas e ideas para manejar este tipo de situaciones.
  • La cola del dragón. Mireia Canals. Reconocer y saber expresar emociones y sentimientos es muy importante para el desarrollo de los niños entre los dos años y medio y los ocho años. Alrededor de una historia en la que Ana o Javier pasan por algún tipo de aventura, reconoceremos, aprenderemos y pondremos en práctica todo tipo de emociones y sentimientos.

 


2. La respiración

Te proponemos que trabajes sobre la respiración para generar estrategias que ayuden al niño a calmarse, es importante practicar ANTES de estar en la emoción para saber qué hacer cuando necesitamos calmarnos, os compartimos 4 respiraciones que podemos trabajar conjuntamente.

¿Por qué funciona la respiración para calmarnos? 

La respiración profunda tiene múltiples beneficios como ayudar a reducir la ansiedad, el estrés, la sensación de dolor, mejorar la concentración, por nombrar sólo las más conocidas. Las emociones fuertes  generan una activación fisiológica excesiva. Por tanto, tiene todo el sentido utilizar técnicas de desactivación fisiológica.

Algunos ejemplos de ejercicios que ayudan a los niños a aprender la respiración profunda son: hacer pompas de jabón, soplar un algodón que se va moviendo, aspirar una  flor y espirar soplando vela, hinchar un globo lentamente.

Más técnicas de respiración :

  • Técnica del 8. La técnica es muy simple y consiste colocar el dedo en el punto de inicio y recorrer el 8 con el dedo mientras respiras en una de las mitades y expirar en la siguiente.
  • Materiales, os recomiendo dos cuentos en los que encontraréis muchas técnicas de respiración os aconsejo que las probéis y decidáis conjuntamente cuál es la que mejor os funciona.
    • Respira.  Inés Castel-Branco .Por primera vez, un libro práctico que recoge ejercicios de interiorización y respiración consciente que se están haciendo ya en muchas escuelas. No se trata de un manual, sino de un diálogo entre un niño y una madre a la hora de acostarse. En la guía de lectura se explica qué se trabaja con cada ejercicio, de dónde proviene (del yoga, el taichí, el chikung, la kinesiología…) y cómo se realiza correctamente.
    • Relajaciones. Mamen Duch. Este libro contiene herramientas sencillas para que tus hijos se relajen, para que practiquen, solos o con tu ayuda, la atención plena o mindfulness. A través de él llegarán a la calma y la concentración, y así potenciarán y mejorarán todo aquello que ya tienen en su interior: confianza, autoestima, concentración, intuición, creatividad…

3. Salir de la emoción

Una vez he conseguido calmarme es el momento de trabajar la emoción os recomendamos algunas actividades.

  1. Caja de la Rabia. Este método consiste en cada vez que se enojen, invitarlos a dibujar, con rayas y garabatos, todo lo que sienten. Una vez que se hayan calmado, arrugarán esa rabia y la depositarán en una caja cerrada, para que así no pueda volver a molestarlos. Después de varias rabietas, los monstruos de la rabia toman formas y colores muy distintos según lo que el niño quiso expresar y eso les asombrará. Y además, esta técnica les ayuda a relajarse y retomar el control. La caja de la rabia es una técnica no invasiva, que no trata de cambiar sus comportamientos,sino que les entrega las herramientas para resolver una situación desagradable y recuperar la calma.
  2.  Construye una caja /rincón de la calma.
    1. Permita que los niños creen su área para sentirse mejor, les ayudará a ser mejores. Involucramos al niño en la elección del lugar donde se pondrá su zona, cómo será, él mismo elegirá los objetos que le ayudan a relajarse (cuentos, pintar, música, plastilina… cualquier cosa que le guste y le haga sentir bien). Hay que asegurarse de transmitir que este lugar no tienen el fin de castigarlos .
    2.  Desarrolle el plan de forma anticipada con sus hijos. Explique a los niños que es beneficioso tomar un tiempo fuera para sentirse mejor antes de solucionar el problema (mucha veces nosotros lo necesitamos más que ellos) y comunique que les va a resultar útil.
    3.  Enseñe que cuando el niño se siente mejor puede continuar trabajando en una solución o “hacer arreglos” si aún existe el problema. El ir a tranquilizarse no es el “final de la historia”; una vez nos encontremos bien tendremos la opción (todos) de buscar soluciones y hacer sentir mejor a aquellos a los que hicimos sentir mal.
    4.  Siempre daremos opciones: “¿prefieres ir a tu zona de tranquilidad o apuntar el problema en la agenda? Tú decides”. Haga lo que haga, el problema será abordado más tarde, cuando todos estemos preparados.

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