Se acercan las vacaciones de verano (por estos lares) y es momento para hacer muchas actividades que a menudo no hacen durante el curso, pero ¿qué pasa con la lectura? Numerosos estudios documentan que en verano, en general, y lejos de lo que pueda parecer se produce una pérdida del nivel de lectura .

La pérdida de lectura de verano se refiere a la disminución en el desarrollo de la lectura de los niños que pueden ocurrir durante las vacaciones de verano, cuando los niños están fuera de las aulas y  no participan en los programas de alfabetización formales” (Allington y McGill-Franzen, 2003).  

Una revisión de 13 estudios empíricos comprobó  que, en promedio, los niveles de competencia de lectura de estudiantes de familias de bajos ingresos se redujeron durante los meses de verano, mientras que la lectura de los niveles de competencia de los estudiantes de familias de medianos ingresos mejoraron modestamente. En un solo año académico, este descenso se tradujo en una de brecha en el rendimiento de tres meses entre los alumnos más aventajados y los menos aventajados.  (Cooper, Nye, Charlton, Lindsay, y Greathouse, 1996).

¿Por qué ocurre la pérdida de lectura en verano?

A continuación listamos los factores que más influyen en la pérdida de lectura en verano y que han sido estudiados en distintas investigaciones:

  • El acceso a  materiales de lectura interesantes para el niño  se ha identificado como un elemento vital en la mejora del desarrollo de la lectura de los niños. (Allington, 2006; Anderson, Wilson, y Fielding, 1988).
  • La investigación indica también que los estudiantes, en promedio, dedican muy poco tiempo de lectura fuera de la escuela – a unos 10 minutos (Anderson, Wilson, y Fielding).
  • Con demasiada frecuencia, sin embargo, se les ofrece a los lectores de bajo rendimiento poca o ninguna oportunidad más allá del aula para mejorar su habilidad de lectura (Coats & Taylor-Clark, 2001).
  •  La falta de conciencia de los beneficios de la lectura para los niños y la falta de confianza en la lectura, especialmente en el caso de los adultos .

¿Qué podemos hacer para frenar la pérdida de lectura en verano?

Para Primeros Lectores/Lectores emergentes.

  • Podemos señalar/ leer textos que aparecen en el entorno cotidiano del niño, por ejemplo: en cajas de cereal, etiquetas de los alimentos, juguetes, la carta del  restaurantes, y las señales de tráfico.
  • Cantar canciones, aprender poemas o canciones de cuna corta, y jugar juegos de palabras que rimen con su hijo.
  • Contar historias a su hijo.
  • Practicar la lectura compartida: Leer en voz alta al niño. Señalar las palabras en la página a medida que las leemos. 
  • Leer un pasaje corto varias veces al  niño  hasta que el niño pueda leerlo de manera autónoma.
  • Animar a los niños mayores a leer a los más pequeños.
  • Ir juntos a la biblioteca.
  • Tener libros, revistas y periódicos en la casa. Dejar que su hijo lo vea leyendo.
  • Animar a su hijo a escribir mensajes tales como listas de compras, listas de tareas, postales o mensajes cortos a sus familiares o amigos. No se preocupe por la ortografía convencional en este punto, sino más bien alentar a primeros esfuerzos de su hijo en la autoría.

Para Lectores Avanzados

  • Hablar con el niño acerca de lo que él o ella está leyendo. Hacer preguntas abiertas como “¿Qué piensas acerca de esa historia?” “¿Qué habrías hecho si fueras el personaje principal?”
  • Visitar la biblioteca pública. 
  • Leer a su hijo regularmente, incluso con lectores autónomos, la lectura compartida es una actividad sumamente importante. 
  • Escuche a su hijo leer. Utilizar estrategias para ayudar a su hijo con palabras difíciles.
  • Alabe los esfuerzos de su hijo en la lectura.
  • Jugar juegos de palabras como el pensamiento de diferentes palabras para describir las mismas cosas.
  • Apoyo a la escritura de su hijo. Tener materiales de escritura, tales como papel, marcadores y lápices disponibles. Lea lo que escribe a su hijo.
  • Establezca límites razonables para ver la televisión (limite el tiempo de pantalla). 
  • Lleve siempre libros, a la playa, en el restaurante, en el coche, en el aeropuerto. Es importante que poco a poco vayan identificando que la lectura es una actividad adecuada para entretenerse. Sin forzar, dejando libros a su alcance y dejando que sean ellos quienes escojan cuando leer.

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