Hemos apuntado en muchas de nuestras entradas el enorme potencial (demostrado) de la lectura temprana compartida en la Alfabetización Emergente y por tanto en la preparación para el proceso posterior de lectura y escritura autónoma. También hemos mencionado que para que la LTC tenga efectos constatables deben darse dos factores:
- La Calidad de LTC: es decir el número y la calidad de interacciones que seamos capaces de generar entorno al libro.
- La Cantidad de LTC: es decir, no basta con una sesión a la semana de alta calidad sino que la frecuencia en que desarrollamos la LTC es también importante.
Hoy hablaremos de la frecuencia en que debe desarrollarse la LTC.
- Según el estudio realizado por ( Scraborough y Dobrich 1994) observa que el 8% de la variación del lenguaje que alcanzan los niños al iniciar la escuela es explicada en relación a la frecuencia con que se les ha leído en su etapa pre-escolar.
- Otra investigación realizada al respecto (Muñoz, 2009) con una muestra de 1.174 escolares ingleses a la edad de 10 años, se realiza un Test de Lectura.Una de las variables explicativas ha sido la frecuencia de lectura compartida en casa a la edad de 5 años. Los niños que mostraban unos ínidices más altos en el Test de Lectura se les había leído cada día a la edad de 5 años; importante es también notar que si a estos niños se les había leído en menor frecuencia (4,3,2,1 veces por semana) esta variable dejaba de ser relevante para explicar los resultados del Test de lectura.
Resumiendo, la LTC es una varaiable que influye en el nivel de lectura posterior (tanto en el nivel de decodificación como en el nivel de comprensión) siempre que haya sido realizada como una actividad con una frecuencia diaria. La LTC como actividad esporádica pierde parte de su potencial.
