Seguridad en ellos mismos: ese es uno de los mejores antídotos para evitar que tus hijos crezcan sin sufrir ningún tipo de complejo. Y, al mismo tiempo, que tampoco los fomenten entre sus compañeros.
Algunas claves y cuentos para fomentar la seguridad en uno mismo.
Este material forma parte del curso Educación Emocional a través de los cuentos
1. Fomentar la autoestima
Favorecer la autonomía y autoestima de los niños es una clave fundamental para que ellos sean fuertes ante cualquier ataque de su entorno.
Has de ayudarles a que sean independientes en la realización de todo tipo de actividades y a que tomen conciencia de sus características.
Es importante ser capaces de crear entornos de crecimiento personal, evitando comparaciones que puedan ocasionarles malestar e intentando alabar sus virtudes, siempre con buen humor. También encontrar espacios y momentos para el conocimiento de ellos mismos, de sus parecidos con el resto de miembros de la familia, de las características que los definen, de posibles puntos débiles –por ejemplo, el inicio de uso de gafas o, más adelante, en edades preadolescentes, los cambios de voz en los chicos etc.
Cuanto más autoestima se cree desde el hogar, más resistentes serán tus hijos ante las agresiones de su alrededor tanto en la escuela, como en otros entornos de socialización.
Os dejamos unas propuestas que nos gustan mucho:
1. Malena Ballena. Davide Cali
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Una tarde, el monitor de natación la llamó después de la clase.
—¿Qué te pasa, Malena? ¿No te gusta nadar? ¡Porque lo haces muy bien!
—No, peso demasiado.
—Eso es porque lo piensas.
—¿Qué?
—Somos lo que pensamos que somos. Para nadar bien, debes pensar que eres ligera. ¿Crees acaso que el pájaro o el pez piensan que pesan mucho? ¡Por supuesto que no! Así que si quieres ser ligera, piensa que lo eres. ¡Inténtalo y verás!»
En la piscina, las niñas se reían de Malena. Y es que Malena pesaba mucho, demasiado. Tanto que la llamaban ballena. Pero un día, el monitor de natación le enseñó un truco y su vida comenzó a cambiar…
Un personaje entrañable que vive la realidad de muchos niños y niñas; un tema delicado tratado con sentido del humor, desde el respeto y el fomento de la autoestima.
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2. Gato rojo, gato azul. Jenni Desmond
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Gato rojo y Gato Azul vivían en la misma casa. Gato Azul, en el piso de arriba. Gato Rojo, en el de abajo. Cada vez que se cruzaban… Nada bueno sucedía. Nada de nada. Pero los dos tenían un deseo que mantenían en secreto. Gato Rojo deseaba ser tan inteligente como Gato Azul y… Gato Azul querñia ser tan rápido y ágil como Gato Rojo.
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3. Grisela. Anke Vries
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[fruitful_tab title=”Descripción”]
Un día Grisela se sintió muy triste,
tan triste como su piel gris.
«Tengo que hacer algo», pensó.
Cogió un bote de pintura roja y dijo:
-Si me pinto de un color alegre,
seguro que me pongo contenta..
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4. Todos menos uno. Eric Battut
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«En un jardín crecía una planta de guisantes. Se parecían unos a otros y vivían tranquilamente. Todos menos uno. Había un guisante que no quería ser como los demás.»
Atreverse a ser diferente tiene un alto coste social, pero también una increíble recompensa. Eso es lo que descubre el pequeño guisante cuando decide recorrer el mundo. Así, cada estancia de su viaje, se convierte en una instancia de crecimiento. Éric Battut dejará lo mejor para el final. Un desenlace tierno y humorístico que sacará a los lectores más de un color…
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2. Reforzar los vínculos familiares
Para prevenir episodios de complejos, tienes que dedicar tiempo a tus hijos. Sin prisas, estableciendo las conversaciones al ritmo que ellos necesitan para abrirse y, así, podrás saber si está sufriendo este problema, que se puede manifestar a través de diversos síntomas o incluso no mostrarse y, sin embargo, causar mella en tus pequeños a corto y largo plazo. La conformación de este vínculo entre padres e hijos se tiene que ir forjando desde edades muy tempranas.
Es muy recomendable que escuches a tus hijos de forma activa, es decir, utilizando también el lenguaje no verbal: ponerte a su altura, sentarte a su lado, cogerles las manos, mirarles a los ojos… e intentar evitar interferencias de teléfonos móviles, ordenadores, televisiones, etc.
3. Tolerancia y respeto a la diversidad
Tan relevante como que los niños no padezcan complejos es que tampoco los generen. Por esta razón, se estima prioritario que seas capaz de crear entornos de crecimiento que promuevan tanto la práctica de la tolerancia como el respeto a la diversidad y a todo tipo de diferencias.
Algunos cuentos que pueden ayudar .
1. Cuervo. Leo Timmers
Cuervo es negro. Negro como el carbon. Tan negro que da miedo. Pero ahora, Cuervo tiene planes. Ahora sabe lo que quiere hacer. Cuervo es una divertida historia de cuatro pájaros alocados.
2. Por cuatro esquinitas de nada. Jerôme Ruiller
Cuadradito quiere jugar en casa de sus amigos Redonditos, pero no pasa por la puerta porque… ¡La puerta es redonda como sus amigos! «¡Tendremos que recortarte las esquinas!», le dicen los redonditos. «¡Oh, no! –dice Cuadradito– ¡Me dolería mucho!» ¿Qué podemos hacer? Cuadradito es diferente. Nunca será redondo. Un libro sobre la amistad, la diferencia y la exclusión.
Elmer no es como los otros elefantes de su manada. Aunque parezca difícil de creer, es un elefante de mil colores: verde, azul, blanco, rosa, amarillo… ¡Impresionante!, ¿verdad? Pero a Elmer no le hace ni pizca de gracia ser así, más bien está harto de ser distinto, así que un día decide escaparse de la manada y buscar un remedio para poder tener el mismo color de piel que los demás…
4. Hombre Luna, Tomi Ungerer
Todas las noches Hombre Luna contempla a los seres humanos desde su sitio espacial y alberga en su interior el deseo de reunirse con ellos. Un día, agarrado de la cola de un cometa, emprende su ansiado viaje a nuestro planeta. Sin embargo, su curiosidad pronto se transforma en padecimiento porque los humanos no lo verán com o un amigo.
5. Ferdinando el toro. Munro Leaf
Hay muchos libros infantiles, pero pocos, muy pocos, que después de más de 60 años de su primera publicación, sigan atrayendo y conmoviendo. Uno de estos es Ferdinando el toro. El texto de Munro Leaf fue publicado en plena guerra civil española, como una bella aportación a la causa de la paz. Las ilustraciones de esta edición son muy posteriores: su autor, Werner Klemke, recibió por ellas el Premio Manzana de Oro de la Bienal de Bratislava. Pasaron los años y Ferdinando el toro, que prefería oler las flores, sentado debajo de una encina, en lugar de competir con los otros toros en fiereza, mantiene no sólo la calidad de una gran belleza plástica y poética, sino que vuelve, una y otra vez, y, lamentablemente, a ser actualidad.
Este material forma parte del curso Educación Emocional a través de los cuentos








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