Una de las preguntas que nos hacéis llegar más es respecto a los enfoques de métodos de aprendizaje de lectura y en concreto entre los métodos globales y los métodos fónicos así que hoy hemos preparado un extenso post intentando ser muy rigurosos.

En primer lugar decir que por suerte las investigaciones en materia de neurociencia aplicada a la educación han avanzado mucho y tenemos ya una consistente información del funcionamiento del cerebro lector ( aquí un post sobre ello) y por tanto causa sorpresa pensar cómo en una época científicos y educadores pudieron aunar sus fuerzas para defender metodologías globales que hoy sabemos basadas en principios erróneos.

Refutando los pilares del método global 

Un artículo reciente de Larson hace una lista de al menos cuatro de los principales pilares del método global y los refuta, veámoslos:

  1. El tiempo de lectura no depende de la longitud de palabras. Falso: Por ello los partidarios del método global dicen que lo importante es la significación de la palabra . Sabemos que efectivamente EN LECTORES EXPERTOS el tiempo de lectura NO depende de la longitud de palabras sino del tipo de palabra, ello ocurre porque somos capaces de activar las dos rutas de la lectura la léxica ó directa y la fonológica y usarlas simultáneamente en una lectura PERO sabemos también que la ruta léxica NO se activa hasta que la ruta fonológica está consolidad; en otras palabras los lectores noveles no usan la ruta léxica.
  2. Reconocer la palabra completa puede ser más rápido y más eficiente que reconocer una sola letra.  Falso: Es una falacia que leamos palabras completas, lo primero que hace nuestro sistema neurológico es dividir la palabra y genera un árbol jerárquico; ¿qué quiere decir esto? que dentro del sistema visual, lo primero que hacemos es, normalizar le forma de la palabra (da igual si es mayúscula, minúscula, imprenta etc.) y luego descomponer la palabra en: MORFEMAS, SÍLABAS Y FONEMAS. Esta información es enviada a las rutas de la lectura (léxica y fonológica para que vuelvan a componer la palabra para así acceder a su significación.) Por tanto es absolutamente falso que leemos palabras enteras.
  3. Somos un poco más rápidos cuando leemos palabras en minúscula que en mayúscula. Falso: Tal como comentábamos en el punto dos, lo primero que hace el sistema visual es NORMALIZAR las palabras es decir genera un código fuente que me permite identificar los componentes de la palabra independientemente de qué tipología de letra, color , tamaño y demás opciones gráficas.
  4. Los errores tipográficos que respetan el contorno general de la palabra son más difíciles de detectar que otros que los quiebran. Falso: Lo que ocurre es que lo que lleva a confusión en muchos casos (ejemplo palabra ” gato” vs. “gapo”) NO es el parecido de la palabra completa sino la similitud entre las letras que componen dicha palabra (Paap, Newsom y Noel, 1984).

Resumiendo, ya no hay motivo para pensar que los métodos globales apoyan el proceso de aprendizaje de la lectura; porque NO reconocemos las palabras impresas porque captamos su contorno sino porque nuestro cerebro las separa en grafemas y fonemas y la región de la “caja de las letras” (en corteza témporo- occipital izquierda) procesa en paralelo todas las letras de una palabra para conectarlas a las redes del lenguaje. Hoy en día sabemos que la inmediatez de la lectura es sólo una ilusión engendrada por la extrema automatización de las distintas etapas del proceso de lectura. 

La ineficiencia contrastada de los enfoques globales. 

Varios investigadores han demostrado la ineficiencia de los enfoques globales veamos alguno de ellos.

En el año 2006 Yoncheva, Blau, Maurery McCandliss llevaron a cabo un interesante y concluyente estudio para estudiar la eficacia de ambos métodos el global y el fónico. Se desarrolló un alfabeto artificial y de dividió a los alumnos en dos grupos ; en uno de los grupos se les enseñó a los niños 30 palabras según el método global ; en el grupo contrario se abordó el nuevo alfabeto a través de la fonología. Después de un día de entreno el grupo de lenguaje intergal era claramente mejor en la identificación de las 30 palabras, pero lo que ocurrió es que a medida que avanzaba el estudio los niños expuestos al método global tenían serias deificultades en recordar nuevas palabras y si bien recordaban las nuevas olvidaban las que ya habían aprendido; poco a poco los niños expuestos al método analítico (fónico) fueron sobrepasando a los del método global demostrando resultados muy por encima en identificación y comprensión de las palabras. El experimento revela los dos problemas más importantes inherentes a los métodos de lectura global:

  1. La mera exposición a la palabra escrita sin que haya un entrenamiento explícito en letras y sonidos, no es suficiente para permitir el descubrimiento de regularidades en la ortografía; en cualquier caso, no de forma sistemática y rápida. (Rayner y otros 2001; Bitan y Karni, 2003).
  2. Aunque la generalización tiene un papel esencial en la adquisición de la lectura, el método de lenguaje integral NO provee base para la generalización, porque es literalmente imposible enseñar a los alumnos TODAS las palabras. Dominar la lectura se basa en nuestra habilidad para decodificar palabras nuevas; la “autoenseñanza” es decir la habilidad para decodificar palabras que ni siquiera conocemos es lo que verdaderamente nos convierte en lectores independientes y constituye la verdadera fuente de placer.( Share, 1995,1999)

Me gustaría hacer hincapié en el hecho que este último punto que acabamos de comentar refuta uno de los argumentos centrales en el uso de los métodos globales que es que el niño es más feliz en los métodos de lectura analíticos. Si bien es verdad que (tal como demuestra el estudio mencionado) al inicio de este proceso el análisis fónico puede resultar tedioso la auténtica fuente de felicidad nace de vernos capaces, de sentir que podemos conseguir decodificar cualquier palabra independientemente de si la conocemos ó no, de si nos la han enseñado ó no; esta es la verdadera felicidad, tiene que ver con los circuitos de liberación de dopamina, al conseguir algo que ha supuesto un reto para nosotros se desencadena el verdadero mecanismo de la motivación intrínseca. Por ello es un enorme error, hacer que la libertad intelectual del niño tenga que lidiar con la rigurosa enseñanza la repetición en vez de enseñarle las herramientas para que libremente pueda leer cualquier palabra. 

Los resultados de numerosos estudios ( Braibant y Gérard 1996; Goigoux, 2000; Ehri,Nunes,Stahl y otros, 2001; Ehri, Nunes, Willows y otros, 2001) llegan a la misma conclusión : los métodos de enseñanza basados en un enfoque del lenguaje integral son sistemáticamente menos eficientes que los métodos fónicos . El rendimiento de los niños es mejor cuando desde el principio se les enseña a los niños cómo se proyectan las letras en los sonidos del habla.

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