Compartimos 5 ideas para ayudar a los niños a expresar sus emociones, más allá del ¿qué te pasa?¿Cómo estás? os dejamos algunas ideas útiles para saber cómo  a través de nuestro lenguaje podemos apoyar a los pequeños para que expresen  sus emociones.

Este material forma parte del curso Comunicación Positiva 

1.  A los niños suele irritarles que se repitan sus palabras exactas.

Veamos un ejemplo:

Hijo: David ya no me cae bien.

Padre: David no te cae bien.

Hijo: (enfadado) Es lo que acabo de decirte.

Este niño hubiera preferido una respuesta menos de loro, como por ejemplo:

“Hay algo en David que te desagrada” o “Se diría que te has desencantado de él”

2. Hay niños a quienes no les apetece nada hablar cuando están contrariados. Para ellos, sólo la presencia de sus padres ya es suficiente consuelo.

Con un fuerte abrazo, con dejar que lloren sin preguntar, ellos se sienten muchas veces muy aliviados. Los adultos hemos de tener mucha paciencia y respetar ese silencio. Cuando más respetado se sienta un niño, más seguro se sentirá para hablar cuando él lo necesite. A veces las necesidades de los pequeños y las nuestras no coinciden en el tiempo.

3. Algunos niños se sulfuran cuando expresan una emoción intensa y la respuesta de los padres es “correcta”, pero fría.

Este es un matiz pequeño e importante que muchas veces los adultos no tenemos suficientemente en cuenta. Hemos olvidado nuestro corazón de niño en algún rincón y no valoramos suficiente aquello por lo que un peque puede sentirse muy dolido o enojado.

Ejemplo:

Hijo: Lucía me rompió la pelota.

Padre: No te preocupes compraremos otra.

Hijo: (triste) Esa era mi pelota preferida.

Este niño necesitaba oír algo así:

“Uau lo siento mucho, podemos comprar otra si te parece bien”

4.  También es perjudicial que los padres respondan con más pasión de la que siente el hijo.

A veces los adultos nos enfadamos más por cosas que suceden entre niños que los propios niños y utilizamos un lenguaje desproporcionado del cual el menor, a veces, es testigo.

Ejemplo:

Hijo: Hoy Cristina me pegó una patada.

Padre: Esa niña siempre pega patadas, voy a hablar con su madre porque esto es insoportable…

Este niño necesitaba oír algo así:

“¿Qué sucedió? ¿Os habéis enfadado?”

5. A los niños no les gusta que sus padres repitan las críticas que hacen de sí mismos.

Cuando un niño se dice así mismo soy tonto o feo… no le hará ningún bien respondiendo “No eres feo” o “No eres tonto”. No colaboremos con él si se insulta a sí mismo. Podemos aceptar su pena sin repetir el adjetivo.

Ejemplo:

Hija: Estoy horrenda cuando sonrío. Lo único que se ven son los hierros de la boca. Soy una adefesio.

Padre: Es obvio que no te gusta el aspecto que tienes. Probablemente será inútil que te diga que para mí eres guapísima, lleves hierros o no.

Este material forma parte del curso Comunicación Positiva 

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